
Tu laptop suele dar advertencias claras antes de fallar por completo. Ignorarlas puede convertir una reparación sencilla y económica en una pérdida de datos o en la compra de un equipo nuevo. Una de las primeras señales de alarma son los ruidos inusuales del ventilador: si suena como turbina o hace ruido de fricción, es probable que esté obstruido por polvo o que el rodamiento esté fallando, lo que termina en sobrecalentamiento.
Otra señal crítica es una pantalla que parpadea o muestra líneas. Rara vez es un problema de software; por lo general indica un cable flex dañado entre la pantalla y la placa, o un problema con el chip gráfico. Del mismo modo, un teclado pegajoso o teclas que no responden pueden venir de un derrame de líquido que está empezando a corroer los circuitos.
Presta atención también a la batería y a la temperatura. Si tu laptop se apaga en cuanto la desconectas, la batería ya cumplió su ciclo. Más grave aún es el sobrecalentamiento extremo: si la base quema al tacto o el equipo se apaga solo mientras trabajas, necesita mantenimiento térmico (limpieza y cambio de pasta térmica) antes de que el procesador sufra daños.
¿Necesitas ayuda profesional?
No esperes a que tu laptop deje de encender. Agenda un mantenimiento preventivo.


